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Tiflonoticias

Estas son algunas noticias de interés para personas con discapacidad visual que encontramos en la web y que difundimos a través de nuestras redes sociales. Aquí las presentamos tomadas de nuestra página en Facebook.

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‼️NACIMOS PEGADOS Y TODO EL MUNDO QUERÍA SEPARARNOS... MENOS NOSOTROS‼️ 🧬💔 Cuando los doctores dijeron la palabra \"siameses\", mis papás sintieron que el mundo se les venía encima. Cuando nos vieron por primera vez, no vieron un \"monstruo\", ni un \"caso clínico\". Vieron dos caras llorando con la misma fuerza. Yo soy Daniel. Mi hermano se llama David. Nacimos unidos por el torso, compartiendo parte del hígado y la misma fama que nunca pedimos: \"Los gemelos siameses del hospital civil\". Desde bebé, todo el mundo opinaba sobre nuestra vida. \"Tienen que separarlos.\" \"Pobrecitos, nunca van a ser normales.\" \"¿Para qué los trajeron al mundo?\" Mis papás escuchaban todo eso afuera del cuarto de hospital. Adentro, solo estábamos nosotros. Dos bebés que se dormían con el mismo ritmo de respiración, las mismas patadas, el mismo miedo. Crecimos viendo dos caras en el espejo, pero un solo cuerpo del pecho hacia abajo. Dos cabezas, cuatro brazos, dos piernas compartidas. Lo que para el mundo era una tragedia, para nosotros era simplemente... nuestra forma de existir. Aprendimos a caminar juntos. Primero a tambaleos, luego a coordinar. \"Izquierda, derecha\", repetía mi papá como si nos entrenara para un desfile. Nos caímos mil veces. Nos levantamos mil una. En la escuela fue distinto. Los niños se quedaban mirando. Unos se reían. Otros preguntaban sin filtro: \"¿Duermen juntos?\" \"¿Quién manda?\" \"¿Pelean?\" La verdad es que sí peleábamos. Mucho. Discutíamos por todo: qué caricatura ver, qué juego elegir, con quién hablar. El problema es que tú puedes darle la espalda a tu hermano si se enoja. Yo no. Si yo volteaba, él venía conmigo. Si él quería irse, tenía que llevarme. La primera vez que intenté estar \"solo\", tenía once años. Estábamos en el cuarto. Yo quería leer. David quería ver videos en el celular. \"Apaga esa cosa\", le dije. \"Tú ponte audífonos\", contestó. \"Quiero silencio.\" \"Y yo ruido.\" Le arrebaté el celular. Él me jaló el libro. Terminamos forcejeando como dos niños normales... salvo por un detalle: Si nos empujábamos, nos dolía a los dos. Si nos pegábamos, el golpe rebotaba en el mismo cuerpo. Mi mamá entró corriendo. \"¡Ya basta!\" Nos miró con los ojos rojos. \"Ustedes dos son lo único que se tienen. No tienen lujo de odiarse.\" Esa frase se me quedó grabada. No teníamos el lujo de odiarnos. A los doce, llegó la conversación que mis papás habían evitado por años: La cirugía de separación. Un equipo médico internacional vino a evaluarnos. Nos miraban como si fuéramos un rompecabezas complicado. Placas, resonancias, estudios. Al final, el jefe de cirugía habló: \"Hay posibilidades de separarlos.\" Mi mamá lloró. Mi papá se aferró a la silla. \"¿Van a estar bien?\", preguntó. El doctor dudó. \"Hay riesgos. Uno de ellos podría quedar con daños graves. O incluso...\" No terminó la frase. No hacía falta. Toda la familia empezó a opinar. \"Es su oportunidad de ser normales.\" \"Si no lo hacen, se van a arrepentir.\" \"Aunque uno no sobreviva, el otro podría tener vida propia.\" Eso dolió. Que hablaran de nuestra muerte como si fuera una ficha en una balanza. \"Uno por otro.\" \"Por lo menos se salva uno.\" Una noche, mientras todos discutían afuera, un residente joven entró al cuarto a revisar unas máquinas. Creyó que dormíamos. No. Estábamos despiertos, mirando el techo. \"¿Tú qué harías?\", le pregunté. Se sobresaltó. \"¿Cómo?\" \"Si fueras tú. Si estuvieras pegado a tu hermano. ¿Te separarías?\" Se quedó callado un momento. Luego habló bajito. \"La verdad... tendría miedo.\" \"¿Miedo de morir?\", preguntó David. \"Sí. Y de vivir sin mi hermano también.\" Cuando se fue, quedamos en silencio. \"¿Tú quieres separarte?\", me preguntó David. No respondí de inmediato. Era la pregunta que todos hacían, pero nadie se atrevía a hacernos directamente. \"Quiero saber qué se siente caminar solo\", dije al fin. \"Quiero saber qué se siente estar solo en el baño, en la ducha, en mi cama.\" \"Yo también\", admitió él. Hubo otra pausa. \"Pero tengo más miedo de que te pase algo a ti que de seguir así\", agregó. Sentí un nudo en la garganta. \"Lo mismo pienso yo.\" Lo hablamos toda la noche. Sin médicos, sin padres, sin tías opinando. Solo nosotros dos. Los únicos realmente implicados. Al amanecer, ya teníamos una decisión. No íbamos a separarnos. Cuando se lo dijimos a mis papás, mi mamá lloró más. \"Yo solo quiero que sean felices\", decía. \"Lo somos\", respondió David. \"A nuestra manera\", agregué. Los doctores intentaron convencernos. \"Son menores. Sus padres pueden decidir por ustedes.\" Mi papá se puso de pie. \"No\", dijo con firmeza. \"Ellos han cargado este cuerpo doce años. Han aguantado miradas, burlas, operaciones. No voy a tomar la decisión más importante de su vida sin escucharlos.\" La cirugía se canceló. Alguna gente nos llamó cobardes. Otros dijeron que nuestros padres eran irresponsables. Pero por primera vez, sentí que la vida nos pertenecía. Aunque fuera una vida pegada. El instituto quiso traer psicólogos. Los aceptamos. No para que nos convencieran de separarnos, sino para que nos ayudaran a vivir juntos sin destruirnos. Aprendimos a negociar espacios invisibles. \"Media hora de música para ti, media hora de silencio para mí.\" \"Hoy eliges tú la ropa, mañana yo.\" \"Si tú quieres hablar con alguien, yo apago la mente y te dejo el turno.\" A veces, uno se enamoraba y el otro no. Sí, eso también pasó. A los diecisiete, me gustaba una chica del salón. A David no le caía bien. \"Es superficial\", decía. \"Solo porque no te habla a ti.\" \"No me gusta cómo te mira, como si fueras un experimento.\" Tenía razón. Pero me dolía admitirlo. Salimos con ella dos veces. Digo \"salimos\" porque, aunque la cita era conmigo, él estaba ahí. En la mesa, en la silla de al lado, en las fotos. La tercera vez, ella dijo: \"Me gustas... pero no podría ser tu novia. No quiero toda esta cosa...\", y señaló nuestro cuerpo. \"No quiero miradas. No quiero problemas.\" Me dolió tanto que casi agradecí tener a David pegado. Porque cuando rompí en llanto, no tuvo que acercarse para abrazarme. Ya estaba ahí. \"Te lo dije\", murmuró. \"No me digas 'te lo dije'\", respondí entre lágrimas. \"Perdón. Solo... aquí estoy.\" Queríamos cosas que parecían imposibles: Entrar a la universidad, trabajar, movernos por la ciudad sin ser espectáculo. Nos inscribimos en informática. \"Mientras el cerebro funcione, el cuerpo no estorba tanto\", dijo David, siempre más sarcástico que yo. Al principio, en la universidad nos miraban como en la primaria. Pero ya no éramos niños pidiendo aceptación. Éramos dos hombres aprendiendo a programar. Un profesor de sistemas nos tomó en serio desde el primer día. Nunca nos llamó \"caso especial\". Solo dijo: \"Aquí lo que importa es lo que hagan con la cabeza y las manos. Y ustedes tienen el doble de ambas.\" Empezamos a desarrollar software de accesibilidad. Programas para sordos, aplicaciones para gente en silla de ruedas, interfaces por voz. Nos obsesionaba pensar en vidas distintas. En cuerpos que no encajaban. Tal vez porque, en el fondo, era otra forma de hablar de nosotros. A los veinte, nos invitaron a dar una charla en un congreso médico. Querían que contáramos \"nuestra experiencia como siameses\". Aceptamos, con una condición: No queríamos ser exhibidos como circo. Queríamos hablar de decisión, no de tragedia. El auditorio estaba lleno. Doctores, estudiantes, curiosos. Había una diapositiva enorme con nuestra imagen de niños. Desnudos, con etiquetas señalando donde nos uníamos. No la habíamos aprobado. Cuando la vi, me hervió la sangre. \"Nos ven como un caso, no como personas\", me susurró David. \"Hablemos como personas, entonces\", respondí. Subimos al escenario. El presentador habló de porcentajes, probabilidades, morbilidad. Nos presentó como si fuéramos un milagro estadístico. Cuando por fin me entregó el micrófono, respiré hondo. \"Hola\", dije. \"Somos Daniel y David. Y antes de cualquier cosa, somos hermanos.\" La gente rió un poco. Yo no bromeaba. \"Desde que nacimos, el mundo ha hablado de nosotros en tercera persona: 'el caso', 'los siameses', 'los niños pegados'. Rara vez nos preguntaron qué queríamos. Hoy estamos aquí para decirles algo sencillo: queremos vivir. No separados, no como experimento... sino como nosotros.\" Contamos de la cirugía que nunca nos hicieron, de las noches de discusión, del miedo compartido. Dijimos algo que dejó al auditorio en silencio: \"Separarnos no era garantizarle vida a uno. Era garantizarle duelo eterno al otro. Y ninguno quiso condenar al hermano a vivir con la culpa de haber sobrevivido a costa del otro.\" Al final, una doctora se levantó con lágrimas. \"En la facultad nunca nos enseñaron a preguntar: '¿Qué quieren ustedes?'. Solo '¿qué podemos hacer nosotros?'. Gracias por recordárnoslo.\" Salimos del congreso con algo que nunca habíamos sentido: respeto. Gente que se acercaba no a tocarnos como rareza, sino a darnos la mano como colegas. Hoy tenemos veinticuatro años. Trabajamos desde casa desarrollando software. Tenemos una silla de ruedas especial, hecha a la medida, que nos permite movernos sin tanto dolor. Seguimos peleando. Claro que sí. Por el lado de la ventana, por el lado del pasillo, por quién se baña primero cuando hace frío y el agua tarda en calentarse. Pero ya no peleamos pensando en separarnos. A veces nos preguntan si nos arrepentimos de no habernos operado. Yo miro a mi hermano. Él me mira a mí. Y respondemos lo mismo, casi a coro, como tantas cosas en nuestra vida: \"No vivimos la vida que otros querían para nosotros. Vivimos la nuestra. Y eso, pegados o no, ya es una victoria.\" Porque entendimos que la verdadera libertad no siempre es caminar solos. A veces es poder decidir, juntos, cómo queremos caminar pegados.#redditstorytime #historias #Karma #amor #fblifestyle ... Ver másVer menos

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🖥️ #Invitación: Al Conversatorio Sala Tiflotecnológica​La Sala Tiflotecnológica de la Fundación Infocentro te invita a un conversatorio fundamental para el desarrollo de nuestros servicios y la atención a personas con discapacidad.​📅 #Fecha: Jueves, 5 de febrero;​⏰ #Hora: A partir de las 10:00 a.m.;​📍 #Lugar: Sede de la sala Tiflotecnológica de la Fundación Infocentro, ubicada en la esquina El Chorro; Edificio Anexo J castillo del; Ministerio de Ciencia y Tecnología; Planta Baja; #InfocentroMNDC22.​📝 #Temas a Tratar:​Presentación del plan de trabajo formativo 2026 del #InfocentroMNDC22; así como el plan de trabajo formativo para la atención a personas con discapacidad;​Escuchar propuestas para la mejora del plan de trabajo de la formación a personas con discapacidad en la Sala Tiflotecnológica;​La conmoción nacional y cómo se vieron afectadas las personas con discapacidad;​Apertura de las inscripciones para los cursos presenciales y online de la sala tifotecnológica.​👤 #Facilitadores a Cargo:​Soniasi salinas;​Carlos Mendoza;​Samuel González. ... Ver másVer menos

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2 comentarios en “Tiflonoticias

  1. Aaron Ruiz

    Aaron Enrique Ruiz Nieves

    Puerto Cabello 03/04/2017
    Mi nombre es Aaron Enrique Ruiz Nieves C.I 11.747.391 vivo en Puerto Cabello Edo Carabobo, Parroquia Juan José Flores Calle Principal Barrio La Cruz Casa nº 44
    Por medio de la presente me dirijo ustedes para saludarlo y desearles que sigan teniendo muchos éxitos.
    En impresora necesidad de hacer de su conocimiento, que soy un ciudadano porteño que por haber sufrido hace 20 años, un accidente por arma de fuego debido a un atraco, me encuentro discapacitado en estado paraplejia motora, y necesito con suma urgencia una silla de rueda. La silla de rueda la que yo tengo está dañada y un cojín Anti escara Maca Roho.
    Me despido con saludo Revolucionario, y espero su pronta respuesta.
    Atentamente
    Aaron E Ruiz N.
    C.I. 11.747.391
    TLF. 0242-3650007
    0426-0480119

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