Ley, sociedad, y discapacidad en Venezuela

La atención a las personas con discapacidad en nuestro país tiene rango constitucional y, además, desde el año 2007 está vigente la actual ley para las personas con discapacidad. Pero la toma de conciencia por parte de la sociedad venezolana es algo que ha sido muy difícil de lograr, aunque no debemos culpar mucho al ciudadano común pues El poder ver, oír, hablar, caminar y entender con facilidad nuestro entorno se nos hace la cosa más normal del mundo —que de hecho lo es— y se convierte en una rutina el tener todas nuestras capacidades físicas e intelectuales intactas. esto es lógico que ocurra, porque en razón de la costumbre asumimos que no puede ser de otra manera, y que la posibilidad de sufrir en carne propia una discapacidad es algo improbable, pues nuestra forma de captar las cosas es de origen cultural. Pero pensar así no nos conviene como sociedad ni como individuos y podría convertirse en algo peligroso pues esta actitud nos llevaría a darle muy poca importancia a la medicina preventiva en el ámbito discapacidad.

Otro problema —y muy grave— se presenta cuando también se nos hace rutinario ver a otras personas con serias discapacidades y no tenemos el más mínimo sentimiento de solidaridad para con seres que en un momento dado podríamos ser nosotros mismos o un familiar cercano. La solidaridad humana es una virtud y las virtudes se cultivan a través de la práctica, y eso no se nos está trasmitiendo o por lo menos no de la forma adecuada, porque estamos exhibiendo una total falta de conciencia en lo relativo a la discapacidad en general. ¿Dónde están en todo el territorio Venezolano los semáforos sonoros? ¿Las rampas con la inclinación adecuada en las calles, avenidas y edificios públicos y privados? ¿Y los ascensores y los cajeros electrónicos con sistema braille y audio? ¿Y el papel moneda con un relieve más avanzado y más demarcado que realmente pueda ser captado por los invidentes? ¿Y dónde está la formación de los conductores del trasporte público para que no aceleren cada vez que un discapacitado les pide detenerse en una parada? Y en lo referido a la vivienda, ¿Qué ente público o privado desarrolla proyectos arquitectónicos de vivienda que se fundamenten en las necesidades propias de las personas con discapacidad?

Hay ciudadanos con discapacidad que a pesar de ser autosuficientes prefieren permanecer en el seno de su familia, y eso es absolutamente válido, pero hay un gran número de individuos con limitaciones físicas o intelectuales que, siendo autosuficientes, desearían tener, como cualquier otra persona, su independencia y su privacidad. Pero en la sociedad venezolana aprendemos y asumimos que un discapacitado, por mas autosuficiente que sea, debe vivir sobreprotegido por su familia y olvidarse de la posibilidad de tener acceso a una familia propia. Es decir, una pareja, unos hijos, además de una vivienda y un trabajo digno. Los discapacitados, según la constitución y la ley, tenemos la opción de elegir.

No se está cumpliendo con lo establecido en el capítulo V, artículo 81, de nuestra constitución, referido a los derechos sociales y de la familia, ni con lo establecido en la ley para las personas con discapacidad, capitulo IV, en los artículos que van del 31 al el 36, referidos a la accesibilidad y vivienda, y los artículos 37 y 38 del capítulo V de la misma ley referidos al trasporte y comunicaciones de personas con discapacidad.

No podemos seguir esperando que todo lo haga el gobierno. Somos corresponsables como sociedad y como individuos de que la constitución y la ley se cumplan. Sin negar el esfuerzo, la lucha, la perseverancia y hasta el sacrificio que han hecho y que están haciendo personas desde algunas instituciones del estado y/o entes privados, y aún de manera individual, en la defensa de los derechos y del mejoramiento del nivel de vida de personas con discapacidad en Venezuela. Pero necesitamos más voluntades e instituciones dedicadas a esta causa porque aún no son suficientes. Y no lo serán nunca si como sociedad no nos comprometemos a participar en el logro de fines que nos benefician a todos.

Existe la necesidad urgente de que se haga algo realmente efectivo y lo mejor de todo es que podemos hacerlo gracias al excelente piso jurídico que tenemos los discapacitados en Venezuela. Porque ha existido desde hace un poco mas de una década voluntad política en este sentido y se a legislado en función de este fin. Pero vamos muy lento, y muchas injusticias están ocurriendo a diario con las personas con discapacidad en todo el país por nuestra propia falta de diligencia, porque no las pasamos esperando que todo lo haga el estado/gobierno. Y esto es un craso error porque al estado le es imposible cumplir con sus fines sin la colaboración directa, inmediata y entusiasta de la sociedad.

A nivel nacional los discapacitados debemos reunirnos por lo menos semanalmente. En donde haya consejos estadales, que dichas reuniones las convoquen los consejos estadales, y en los estados de Venezuela donde no existan consejos estadales, que se organice la discapacidad y las convoquen. Pero no para hacer reuniones estériles donde pasen las horas y las horas sin resultados que beneficien a quienes hacemos el esfuerzo de asistir, sino al contrario, reuniones efectivas, que no duren más de una hora. Un buen método para conseguir esta efectividad es que se formen comisiones o comités para cada área, y que a cada uno de esos comités o comisiones se les exijan resultados todas las semanas. Y por favor que prive el sentido común: que se convoque a estas reuniones en lugares donde podamos asistir todas las personas con alguna limitación física o intelectual; es decir, con accesibilidad para los distintos tipos de discapacidad.

Es urgente que comencemos a encontrarnos con mucha frecuencia, porque si no nos reunimos ¿Cómo vamos a saber cuáles son nuestros problemas y cómo resolverlos? Y pensar no solo en nosotros sino en las necesidades en general de la sociedad donde vivimos, porque discapacitados o no, a la hora de hablar de grupos sociales todos terminamos formando parte de un gran colectivo: el humano.

Debemos activar todas nuestras fuerzas porque tenemos que ser estímulo para los demás. Conozco de casos de personas sin ningún problema físico o cognitivo que pensaban que ya sus vidas no tenían sentido y al observar el entusiasmo, la alegría y la fe de algunas personas con discapacidad, se llenaron de tal fuerza creativa y entusiasmo, que ahora no les alcanza el día para hacer cosas maravillosas y no imaginan, no entienden, cómo pudieron vivir antes en el desánimo, teniendo tantos tesoros juntos consigo.

Las personas con algún problema físico o cognitivo tenemos intrínsecamente un profundo he importante compromiso con el resto de la humanidad: el de llevar esperanza, porque podemos hacer milagros… solo es cuestión de descubrirlo.


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1 comentario en “Ley, sociedad, y discapacidad en Venezuela”

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