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Falleció Ítalo Violo, quien nos pintó la vida de colores de esperanza

Fotografía de Ítalo Violo en su perfil en Facebook.
Ítalo Violo (1960-2018).
Ítalo Violo, con tu ejemplo pintaste tu propio camino, por donde caminaste poco a poco hasta llegar lejos peleando la buena batalla de la fe.

Qué lamentable noticia. Ítalo Violo, un ser extraordinario, un gran ejemplo de vida, inspiración para muchos quienes tenemos alguna discapacidad, falleció el pasado 15 de septiembre. Su testimonio de vida marcó la mía cuando lo conocí aquí en Puerto Ordaz, en junio del 2008. Tuve la oportunidad de compartir con él cuando vino luego a Upata, y también con Yongel Delgado, presidente de la Asociación Betesda, cuando inauguraron una rampa para las personas con discapacidad.

Siempre nombro a Ítalo cuando tengo la oportunidad de dictar charlas. Sus palabras sacudieron mi vida para tener una nueva visión, porque mi ceguera física no me permitía ver más allá de la oscuridad, y fue allí, con su ejemplo de vida como inspiración, cuando comencé a ver la vida de otra manera. Ítalo dijo estas palabras cuando empezó a relatar su experiencia: “Quedé cuadripléjico por causa de un accidente automovilístico, pero eso no fue lo peor que me pasó”. Y yo me dije a mí mismo: ¡Que puede ser peor que eso!, desde allí comenzó Ítalo a desarrollar su testimonio: todo lo que él sufrió, y cómo a pesar de su condición logró ser Útil y victorioso, como el nombre de su primer libro, título que ganó el Premio Nacional del Libro en el 2007. En este Ítalo relata el antes y después del accidente que lo dejó cuadripléjico, y cómo después se convierte en un pintor de boca, en escritor, y cómo logra desarrollar muchas otras habilidades como persona.

Uno de los momentos que recuerdo siempre es cuando, en una de las veces que Ítalo vino a Ciudad Guayana, fuimos a compartir un rato al Centro Comercial Orinokia. Sus asistentes y Yongel Delgado se fueron hacer diligencias a los bancos que están dentro del centro comercial, e Ítalo me dice desde su silla de ruedas: “¿Qué te parece si caminamos?” Yo con una sonrisa le respondo: “OK, a ver qué vemos”. Agarré su silla de ruedas y empecé a empujarla y, como tengo una condición de ceguera total, él me indicaba cuando tenía que girar a la derecha o a la izquierda, y a la misma vez me describía por donde pasábamos. Incluso nos detuvimos en un local de venta de churros y me indicó como caminar hacia donde estaba el vendedor porque había una cola y no podíamos pasar los 2. Después de que compré los churros lo ayudé a comer y me dijo estas otras palabras que también marcaron mi vida: “John Gary cuando nos proponemos hacer algo lo podremos lograr y es más fácil si lo hacemos en equipo”. Fue una bonita experiencia cómo en ese momento yo era sus pies y sus manos y él era mis ojos.

Nuestro amigo Ítalo Violo, con su ejemplo, nos pintó un camino donde no existen barreras que no podamos superar, porque con la luz de la esperanza y con el favor de Dios podemos caminar lejos. A pesar de que ya no esté entre nosotros seguirá siendo inspiración para todos.


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