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Fundación Mevorah Florentín: 30 años de acción tiflocultural (1987 – 2017)

Hace tres décadas, discípulos y seguidores de quien introdujo el sistema braille en el país y fundó la primera institución de educación especial, el profesor Mevorah Florentín, constituimos una Fundación de servicio con su nombre, a fin de continuar su obra e incorporar a la vida activa a las personas ciegas y de baja visión. Al principio, el propósito era asumir la función educativa y asistencial del Instituto Venezolano de Ciegos (IVC); pero al no obtener el apoyo jurídico necesario, se optó por ayudar a esta población a obtener enseñanzas que le posibiliten su inclusión a la sociedad.

Suele suceder que todo comienzo pareciera ser duro, y el de la fundación que nos ocupa no fue la excepción. Iniciando, no se obtuvo el aval de la Dirección Nacional de Educación Especial del Ministerio de Educación, ni el de la Fundación para el Desarrollo de la Educación Especial, por cuanto no lo consideraron necesario. Luego, la débil economía hacía difícil mantener empleados. Mas el mayor tropiezo fue que la Sociedad Amigos de los Ciegos logró recuperar las instalaciones del mencionado instituto y la Fundación vio frustrado su primer propósito. En un peregrinar de cuatro años, se obtuvo un local gracias al Fondo de Cooperación con Iberoamérica de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), compartido con la Federación Venezolana de Instituciones de Ciegos (FEVIC), donde se ha desarrollado una meritoria labor con reconocimiento internacional.

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La Fundación Mevorah Florentín (FMF) fue creada por FEVIC hace treinta años, el sábado 4 de abril de 1987, en el salón Juan de Guruceaga del Instituto Venezolano de Ciegos acogiendo una iniciativa del perito Erasmo Conde, entonces secretario de educación del comité ejecutivo de FEVIC y presidente de la Asociación Portugueseña de Ciegos, hoy Asociación Portugueseña de personas con Discapacidad Visual. Su acta constitutiva fue firmada por 87 personas en su mayoría con discapacidad visual. Su primer presidente fue el Doctor Héctor Morillo, máximo líder del movimiento tiflológico latinoamericano. Fue sucedido por Gloria Peniza, también relevante tiflodirigente de Latinoamérica, quien le ha venido dando el soporte necesario para que dentro de innumerables obstáculos de toda índole, pudiera cumplir, como lo está haciendo, con el deseo más ardiente de nuestro Mentor: la superación intelectual del colectivo con discapacidad visual, a través de los servicios en treinta años de ininterrumpida labor.

Desde sus inicios, la FMF ha estado al lado de la Federación que la creó, compartiendo local y actividades comunes de índole tiflológica, educativa, cultural y recreativa. Asumió la celebración anual de la Semana Braille, del día internacional del bastón y día mundial de las personas con discapacidad. Ha organizado dos foros sobre la situación del braille en Venezuela, propiciado encuentros Latinoamericanos como el primer Congreso Andino de Personas Ciegas, el primer Festival de artistas ciegos de la región andina, las visitas de la Unión Latinoamericana de Ciegos (ULAC) y la Unión Mundial de Ciegos (UMC), el segundo encuentro Latinoamericano de mujeres ciegas, conferencias de tiflotecnología y de baja visión y el curso para reparación y mantenimiento de equipos tiflotécnicos a cargo de la ULAC.

Rescató las clases de musicografía, propició el primer curso de elaboración de partituras utilizando dispositivos informáticos y el primer curso de afinación de piano. Mantiene enseñanza permanente de braille, canto, instrumento de cuerda, nivelación escolar, ayudas pedagógicas, un servicio continuo de transcripción, etiquetados de productos comerciales y de medicamentos. Tiene a su cargo el Servicio Nacional del Libro Hablado. Posee una biblioteca braille y una hemeroteca. Inició y dio impulso a la Red Social creada por la ONCE para el conocimiento de la Tecnología de la Información y la Comunicación y mantiene la Cantoría Mevorah Florentín, con 17 años de proyección nacional.

Recordar el comienzo es energía para seguir haciendo futuro, que bajo la dirección de Gloria Peniza por voluntad de los fundadores se presenta luminoso y productor. En nombre de Dios ¡Que así sea!

Nota: Este artículo fue publicado en Signo Generador, órgano Divulgativo del Consejo Venezolano del Braille, año 16, número 17, mayo 2017.


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